lunes, 30 de julio de 2007

Reflexiones de un estudiante

¿Cómo vincular credibilidad y responsabilidad?
La Iglesia –cristiana apostólica y romana- tiene que pagar en Estados Unidos alrededor de 600 millones de dólares a afectados por delitos de abuso cometidos por sus sacerdotes.
¿Qué es lo que hace que como institución no sea capaz de plantearse seriamente que algo no está bien en la formación del clero si tiene como muestra semejante botón?
Es la punta del icberg. ¿ Cuantos son los afectados en el mundo?

¿ Por qué Felisa , infelizmente, aceptó el soborno- si es que resulta así- o pensó que podía salir airosa con una explicación tan absurda como el préstamo familiar?

¿Qué es lo que determinará el Episcopado con el cura del horror Von Wernich-infelizmente de origen alemán mal que le pese a Schiller o a Goethe- si es condenado por la justicia humana?

Hay algo terrible y espantoso en lo que hace el poder al género humano que lleva cada vez más al límite a los poderosos a creer que todo les está permitido, que de nada deben rendir cuentas y a todo sobreviven.
En el caso de la Iglesia, la sinrazón y la falta de piedad justifican una castración tan brutal para el hombre, que a principios del siglo XXI resulta evidente que sólo favorece la incorporación a sus estamentos de individuos con conflictos de personalidad tan fuertes que terminan dañando su misión evangélica.
En el caso de acciones tan absurdas e ilógicas como las de la ministra, parece que solo sobreviven en política aquellos que están dispuestos a ensuciar su nombre con tal de tener poder.
La impunidad atraviesa a las actitudes del poder y, lo que lo desnuda y deja en evidencia es justamente la exposición pública, la visión descarnada de los hechos.
En ese sentido resulta interesante ver las actitudes y formas de mostrar esa realidad en los medios, donde cada lectura es filtrada por colores de intereses a defender.
Si bien a nadie le resulta inconcebible la actitud ministerial; se espera que actos corruptos existan en las alturas; no se realiza la misma mirada sobre los lados oscuros, actuales y no del medioevo, de la Iglesia.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Lo peor es que de tanto repetirlo, verlo en el noticiero vestido de show, verlo en las seriales de tV convertido en entretenimiento, termina pareciendo "normal". Veo que mis hijos lo tienen hasta incorporado al humor, como algo que forma parte del tiempo que les tocó vivir, horror!

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