miércoles, 20 de agosto de 2008

El otro y el pensamiento político en la comunicación

No me considero un intelectual.
Apenas un tipo medianamente culto, con años de lecturas dispersas, intereses múltiples y un ámbito laboral que me obligó a conocer varios y diferentes aspectos de la ingeniería de procesos y la comercialización cuando en realidad lo que me interesa es el espacio social del género humano.
Cuando de jovencito pensaba sobre la influencia de la filosofía protestante en la génesis del mundo capitalista ni sospechaba la existencia del maestro Weber.
Ahora que comencé a estudiar en forma sistemática y leer en forma organizada me encuentro con que se ha escrito tanto y pensado tanto sobre el otro , como conocer , reconocer , nombrar e intervenir sobre ese difuso concepto que es la alteridad que no puedo dejar de preguntarme sobre la enorme deuda que tiene el campo de lo intelectual progresista en la formación y participación del pensamiento político.
De la intervención en política, digo, ensuciarse las patas en el barro de la realidad y no regalar espacio para que la intelectualidad que responde a sectores del poder nos cope la cancha.
Presentar resistencia feroz al neo liberalismo que tachó diez años de nuestra historia durante el menemato.
Honestamente no me queda claro que eso se haya hecho, puede ser que hayan sido los años necesarios para formar y recuperar una clase intelectual que fue diezmada en los años del lado oscuro de la vida.
Pongo todas las fichas al espacio de la Carta Abierta, con esperanza y espíritu de resistencia.

5 comentarios:

  1. Hay un clima que va en esa dirección, de cualquier modo, la disputa creo está en superar esos espacios acotados y puede que ahí esté la potencia de juntarse en personas de ámbitos parecidos.

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  2. Pues amigo Canilla,date una vuelta, aunque sea para mirar por http://prensacanalla2.blogspot.com/ahi Eduardo esta tratando de coordinar algo. a lo mejor te gusta.
    Un abrazo

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  4. En mi humilde opinión, no sólo es cuestión de embarrarse los tacos, ni tener voluntad. Es necesario reflexionar acerca de la propia práctica, de cómo se inserta un intelectual, o cualquier persona que tiene un capital teórico, en sectores populares o movimientos sociales, para qué, con qué objetivos y desde dónde Y reflexionar también sobre los errores. Muchas buenas voluntades han generado proyectos y situaciones insostenibles, lamentables, ya que el resultado final, cuando un proyecto fracasa, es peor aún que la situación inicial. Saber que sólo se cuenta con “ese” conocimiento, y compartirlo como herramienta, pero estar a la vez abierto a aprender, mucho más aún, de lo que los otros saben, piensan, hacen. Estar dispuestos, por sobre todas las cosas, a producir un conocimiento compartido.

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  5. pensar el rol del intelectual, es un buen trabajo... tal vez sea hora de hacerse cargo y de salirse de la concepción de que los intelectuales deliberan solo en su torre de marfil

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