lunes, 11 de agosto de 2008

ESMERALDA

Este fin de semana , acompañé a mi hija menor , la de los dulces dieciséis , en la penosa experiencia del fallecimiento de una amiga, enferma de fibrosis quística.
Como con las Madres, o también las llamadas Madres del dolor, siempre me surge el mismo pensamiento recurrente. No conozco idioma que nombre al padre que pierde un hijo.

Esme, el recuerdo de tu brillo nos acompañará.

1 comentario:

  1. Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

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