jueves, 13 de noviembre de 2008

Navegar es necesario , vivir no

Están a punto de cumplirse 34 años del cierre de Marcha.
A meses de cumplir 34 años en este hermoso país.

Y hay cosas que me vienen a la cabeza. Como mis lecturas , mis diarios y mis voces.
O navegar .


URUGUAY: EL PASO MÍTICO DE LA REVISTA "MARCHA".EN SUS PÁGINAS ESCRIBIERON JORGE LUIS BORGES, ARTURO JAURETCHE, RODOLFO WALSH Y EL CHE, JUNTO CON EDUARDO GALEANO, JUAN CARLOS ONETTI Y MARIO BENEDETTI. LA MARCA QUE MARCHA DEJÓ EN AMÉRICA LATINA SIGUE SIENDO MUY FUERTE.

Es dificil explicar ahora cómo fue posible que un periódico editado en Montevideo, en principio para el público del Uruguay, fuera esperado cada viernes en el centro de Buenos Aires, donde los ejemplares eran literalmente arrebatados por el público argentino.Sin embargo, así fue en los años 60, cuando el Vapor de la Carrera cruzaba el río y depositaba decenas de fardos del semanario Marcha en los muelles de la Dársena Norte. Desde allí, en una caravana que a veces reunió a una docena de autos de alquiler, los periódicos inundaban la ciudad, bajo la dirección del bizarro distribuidor a quien conocían en el universo de los revendedores como "el Señor Cigüeña". Marcha fue un producto único de la cultura del Uruguay, pero a tres décadas de su clausura definitiva, el mejor homenaje que se le puede rendir es reconocer que toda América latina le debe la formulación de un pensamiento común. La soberanía de los Estados nacionales, la protección de las economías regionales, la afirmación cultural, fueron los ejes de la prédica de Marcha, desde su fundación en 1939, en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial.Esta extraordinaria lealtad, mantenida a lo largo de treinta y cinco años y 1.676 ediciones, fue la tarea que cargó a sus espaldas Carlos Quijano, abogado nacido con el siglo veinte, posiblemente predestinado a una gran carrera profesional en Montevideo, cuyo destino se define en otra dirección desde que llega a París para estudiar Economía en La Sorbonne. En París, el joven uruguayo ingresa rápidamente en el círculo de sus contemporáneos: son el peruano Víctor Haya de la Torre, el venezolano Rómulo Betancourt, los guatemaltecos Miguel Angel Asturias y Juan José Arévalo y el cubano Julio Antonio Mella, entre otros, quienes serán presidentes de sus países o morirán trágicamente luchando por esas ideas que estarán presentes en las páginas de Marcha.Después de la clausura de Marcha, en 1974, Quijano padeció las penurias que conocieron los líderes de su generación latinoamericana: primero la cárcel y enseguida el destierro en México, donde murió. Pero ahora resulta sorprendente que Quijano, para algunos un derrotado a pesar suyo, haya tenido desde su misma juventud la coartada perfecta para pasar a la historia. Su nombre y el de Marcha se reproducen en centenares de libros y de ensayos, son la base de investigaciones literarias y la colección del semanario es consultada en las bibliotecas de las principales universidades de Europa y los Estados Unidos.En cierto modo, Marcha fue una expresión política y cultural más grande que la ciudad donde nació y Quijano trabajó en algo que entonces no podía verse con claridad: la formación de un frente político capaz de quebrar la alternativa consuetudinaria de Colorados y Blancos, que mostraba un Uruguay petrificado en las guerras de la Independencia. Fue contra ese Quijano que la dictadura militar lanzó la persecución que lo llevó a la prisión y lo condenó al destierro, sabiendo perfectamente que este uruguayo universal no iba a resistir demasiado sin el aperitivo en El Aguila, las rotativas de la Ciudad Vieja sonando toda la noche y las corrientes de aire de la Plaza Independencia. Aunque en México lo arroparon con su amistad Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, junto con una generación de latinoamericanos para quienes Marcha fue un símbolo, Quijano sintió profundamente que, a pesar de su prédica por la Patria Grande, no soportaba la ausencia de la patria chica.Empresario editorial, director periódístico, polemista infatigable, una calle céntrica tiene su nombre en Montevideo.El lema de Marcha fue una sentencia latina: "Vivir no es necesario, navegar es necesario", a la que Carlos rindió tributo en vida y después de muerto, cuando su pensamiento sigue navegando provocativamente, incitando a la polémica y a la reflexión.
Por Rogelio García Lupo
Fuente: revista Ñ www.clarin.com.ar

3 comentarios:

  1. navega por todos los rios de tu pensamiento, los que recorrió tu cuerpo; corta anclas y busca un puerto: el tuyo, el que te devuelva siempre la sonrisa
    cariños

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  2. Desde mis catorce años fui lector de Marcha, y su lema lo hice propio.
    A mis cincuenta y dos no digo que he naufragado, pero casi, casi.
    Carlos Quijano y su banda tendrian tanto para decirnos si estuvieran en esta Vieja Europa que hoy vivimos y nos deprime.

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