viernes, 9 de enero de 2009

Salgari y la proyección Mercator










Desde el principio, desde la primera vez que leí algo escrito por ese fabuloso veronés, fue la ventana al mundo misterioso , romántico y lejano.
El Capitán Tormenta , se llamaba el libro y eran las aventuras de un veneciano misterioso, perteneciente a una familia importante que enfrentaba a los turcos en la lucha por la ciudad puerto durante el siglo XVI, un período histórico importante para la ciudad de Venecia.
Lo interesante es que el tal capitán resultaba ser una mujer.
Por supuesto , el gran Sandokán, el enemigo del imperio británico en la fabulosa Indochina, que mi mamá me decía que estaba en la zona donde estaba Viet-Nam, era impactante.
Su gran amigo portugués ( latino, hijo de un imperio caído) sus amigos hindúes, Tremal-Naik y Kammamuri. Las primeras puertas a un Oriente misterioso, peligroso, lleno de selvas y de pobreza. Pleno de comidas, religiones ,animales y nombres que resultaban de fábula para los lectores europeos de los folletines de principios del siglo XX.
Su amor trágico, enamorado de una hija del dominador.
Obvio es decirlo ahora, el héroe es el que resiste al imperio, escrito en el mismo tiempo en que el Imperio victoriano dominaba los mares del globo.
Aún cuando no defendía la racionalidad y el modelo cartesiano de la aventura de Verne, su mirada era hacia al otro como un distinto. Un no-poseedor de las características culturales del europeo.
Esa mirada europea, central como la proyección Mercator, intensificaba el efecto de sentido de lo exótico.
Esa deformación que le da en el mapa más superficie a Goenlandia que a America Latina, cuando en realidad nuestra América del Sur es cerca de nueve veces más grande es la que intenta replantear Joaquín Torres García, pintor uruguayo , cuando allá por los ’30, hizo un dibujo con América vista diferente.
Eso también está presente hoy cuando los países centrales y los medios de los países no –centrales hablan de los efectos de la crisis global. Ese lenguaje reproduce las condiciones culturales de dominación y es también algo que debe ser objeto de crítica y revisión. No puede discutirse a la dominación cultural con la gramática del poder, es necesario encontrar una nueva. La gramática populista no forma parte de las veinte verdades, seguramente, pero se me ocurre que hay un desafío en ese terreno. Un espacio a ocupar y una praxis a realizar.


Los tigres de Mompracem siempre iban por más.




3 comentarios:

  1. Qué linda entrada!! Con incorporación de imágenes, me gusta.
    Qué grande Salgari y qué grande don Joaquín. Su museo en Montevideo es uno de mis lugares favoritos!

    Un abrazote, Cani.

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  2. una de las mejores entradas que he leido por aquí.. vamos que esa plasticidad de las teclas entre sus dedos no se le escurra!
    beso

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  3. Hola, te invito a darte una vuelta por mi blog, saludos.

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