jueves, 11 de junio de 2009

Industriales argentinos, que divinos.

Los telares Picagnol con los que se tejía el viejo trapo gris Media Naranja de Alpargatas eran robustos y vetustos, porque el trapo se hacía con el desperdicio de la tela de jean (Géneve) o dénim ( de Nimes). Con los recortes de urdimbre y algunos otros, se pasaba por la carda, (aquello que algún memorioso puede haber visto cuando los colchones eran de lana y se los cardaba para desapelmazarlo) y luego se volvía a retorcer , a hilar y a tejer.
El cardado dejaba como desperdicio la tierra de carda, polvo con alto contenido de algodón, que se vendía.
Que yo vendía , porque en los años 80 en Alpargatas ese tema lo manejaba la oficina de Compras.
Se vendía muy bien a los fabricantes de ladrillos, porque por su alto contenido de algodón funcionaba como "arrancador" o primer para una combustión rápida y eficaz. El viejo algodón pólvora que alguno habrá leído en novelas de Salgari o Verne.
Venía a mi escritorio un personaje divertido, un abogaducho medio mentiroso que tenía un negocio interesante comprando todos los desperdicios que vendíamos. Le decíamos el tuerto.Un día este petiso simpaticón apareció como director de una empresa a la que yo "tenía " que contratar para hacer unos procesos de terminación que , misteriosamente , no estabamos en condiciones de hacer. Rápidamente pasó a tejer "lona cabeza de toro" la loneta de 14 onzas. Como era muy joven y no me quería comer un garronazo, le pregunté a mi jefe si podia desarrollar otro proveedor. Ahí me enteré que el tuerto estaba casado con al hija del presidente de directorio de Alpargatas, un ex SIAM Di Tella, que era a la vez el vicepresidente del Banco Francés.
Mirá vos el tuerto !
Cuando empecé a tener que negociar cosas más complejas, eran los años 88 u 89, resultó que esta tejeduría cada vez cobraba más caro por menos servicio. Por esa época , en medio del desastre industrial que tan bien describen Hopenhayn y Barrios en Las malas herencias, desaparece Clutterbuck, vicepresidente de Alpargatas y presidente del Francés y el control de la empresa termina en manos del Ing Gotelli, si, el hermano y el hijo de los responsables de la quiebra del Banco de Italia.
El tuerto , Jose Ignacio de Mendiguren, por esos años inició una carrera empresarial brillante.
Mirá vos el tuerto !
Que divinos , verlos preocupados en Washington.
Pero cuidado, son inteligentes, tienen poder.
Son sospechosos.

4 comentarios:

  1. ¿Trabajeste en compras por los 80??? Buajjjjjjjjjjjjjjjjjajajaaja
    Shó también pero en Eximia Industrias Clark que, como corresponde al tiempo que nos tocó vivir, ya no existe. Pero algo me dice que los dueños de Eximia no la pasaron tan mal como los miles de obreros que se quedaron sin laburo. Sí. Son inteligentes y garcas. Cuidado con esa gente, sabemos de sobra que pretenden.

    Besos y pasado

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  2. ¡Tus crónicas personales son como la historia de América Latina!
    Cuánta vida vivida...
    Por casualidad, ¿sos de la UIA?

    Un abrazo, loco, y muy buen cambio al portal, hacía falta un poco de imagen, ¿no?

    Gabriel.

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  3. UIA! Miralo al tuerto, tan salame que parecía...
    Ya mismo me pongo a juntar pelusa de ombligo, tal vez en unos años herede un imperio! (No soy tuerta, pero sí chicata)
    Y estoy de acuerdo, a estos pibes hay que escracharlos...no salieron de un repollo...

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