martes, 20 de octubre de 2009

Julio ¿A ?

El 19 de octubre de 1914 murió Julio Argentino Roca.
Como representante de una clase dirigente que culturalmente sigue presente aún un siglo después, este tucumano fué un importante factor de la creación de nuestra oligarquía nacional, cuando reparte entre trescientas familias una superficie equivalente a varios países europeos sumados. Muchas de esas familias eran parte de la oficialidad que lo acompañó en la guerra de exterminio y apropiación conocida como Campaña del Desierto, lo que unió para siempre los conceptos de nacionalidad y Ejército, criollo y uniforme. En los siguientes cincuenta años a este reparto ,que puede fecharse en 1880 ,el país fué uno de los más ricos del mundo y esa riqueza fue detentada por un grupo reducido en una "apropiación originaria" que explica el porqué países como Canadá , Nueva Zelandia y Australia, con condiciones geográficas similares, hicieron un uso tan distinto de su potencial.
Miguel de Marco , ex presidente de la Academia de Historia, una de nuestras " instituciones " que supimos conseguir cuando piensa que "No se puede hablar de genocidio. Y si a lo largo de una guerra que se libraba ya desde tiempos coloniales hubo víctimas, éstas fueron el resultado de peleas en las que no se daba ni pedía cuartel y no ejecuciones masivas e indiscriminadas." , en realidad nos está exponiendo un pensamiento que pertenece también a un Ejército que casi un siglo después hizo su matanza moderna.
Mientras tanto, la Am Cham hace declaraciones duras acerca de las famosas inversiones extranjeras en el país, amenazando con el temor bíblico al que la Iglesia y los "economistas" nos tienen acostumbrados cada vez que cual augures vaticinan sobre una realidad que les sirve de razón de existencia y no de un campo social al que entender y transformar para mejorarlo.
Parafraseando un viejísimo número de Gasalla-Perciavalle cuando pedían que los pobres dejaran todo hecho y se fueran, muchachos, si les va tan mal cierren las puertas de las fábricas y tómenselas. Nos ocuparemos de abrirlas al día siguiente.

Pero minga de indemnización, eh ?

7 comentarios:

  1. increible que aun se le rinda pleitesia como si fuera un heroe nacional... tremendo asesino hdp...

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  2. Muchachos, están amenazando? a quién? al gobierno? al ministerio de trabajo? feo, feo, eso...
    En cuanto a Roca, qué decir....la
    construcción de la nacionalidad inscripta en la ocupación de espacios vacíos (el desierto) permitió la construcción de un otro en términos de enemigo a quien exterminar,facilitando la institucionalización del uso
    de la violencia armada para, paradójicamente, despoblar esos territorios desiertos, y luego, como usted dice, repartirlos entre un grupete de mercenarios (no todos eran héroes, obvios, no todos recibieron lo mismo, pero la historia los recuerda como hombres probos, olvidadndo los mecanismos de coerción política y militar con el que garantizaron el proceso de apropiación y valorización de las tierras y el capital y los bendicen con estatuas (la tierra y las vaquitas ya las mhabían recibido)....O algo así, qué se yo....

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  3. Aquello había sido una política de Estado (un incipiente Estado, ponele...) y nuestro pecado original, el que funda la patria, nada menos.

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  4. Completamente de acuerdo.
    Salute y te dejo otro blog mío:
    www.detodomenosfobal.blogspot.com

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  5. Que bueno, lo de pecado original de la Argentina moderna.
    Laura, no crea ,eran hombre probos.Mire si no el caso del coronel Gramajo, inventor del famoso revuelto que todos conocemos y que era una comida ràpida en el vivac. Ese si que hizo algo por la patria.

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  6. Me permito expresar una disidencia. Creo que es erróneo analizar en forma aislada hechos de una época determinada extraídos de la totalidad de esa época. Y esto se agrava si se pretende la aplicación de normas morales supuestamente de validez universal e intemporal.
    Una primera observación que me surge es que resulta ilusorio pensar que, de no haberse producido la campaña del Desierto en 1879, la existencia de los mapuches en la Pampa semiárida y el Comahue hubiera permanecido tal cual, como paraíso intocado por la pérfida acción del blanco (mestizo, más bien, pero no importa). Ilusorio porque los años 1880 fueron justamente los de vigorosa expansión colonial y de reparto del mundo. Chile nunca ocultó, y más bien reivindicó con energía, sus aspiraciones a ocupar las tierras australes al este de los Andes. En la presidencia de Sarmiento y luego en la de Roca, los dos países estuvieron al borde de la guerra por esas tierras. Es obvio que la renuncia de la Argentina a ocuparlas dejaba libre el terreno a Chile, cuyo estado por esa época ya había dominado a los aborígenes hasta el extremo sur. (Dicho sea de paso, esa precoz expansión chilena explica el traslado de los mapuches a este lado de la Cordillera en la segunda mitad del siglo XVIII y su imposición sobre los pueblos verdaderamente originarios de la Pampa y el Comahue.)
    Otro aspirante a ocupar el espacio vacío hubiera sido seguramente el imperio británico, ya presente en las Malvinas, como quien dice a tiro de piedra de la Patagonia. Incluso es de sospechar que Francia utilizó las andanzas del demente que se hizo proclamar rey por los araucanos para explorar las posibilidades de meter mano en la región. No hay que olvidar que Francia hizo varias tentativas de establecerse en América Latina (las intervenciones en el Plata en los años 1830 y 40, el emperador Maximiliano en México, etc.).
    Así que si Roca no hubiera hecho lo que hizo, alguien lo hubiera hecho en su lugar.
    ¿Que la incorporación de esas tierras pudo haberse hecho de manera menos salvaje? Puede ser, pero el hecho es que nadie propuso en aquella época un procedimiento más dulce. Y es posible que nadie lo haya propuesto porque todos pensaban que sería inviable. Los habitantes de la Pampa no eran ajenos a la sociedad mestiza, sólo eran un elemento conflictivo, pero parte de ella. Su subsistencia dependía en una parte considerable del ganado que retiraban los malones y de las habituales entregas de yerba, azúcar y harina que los gobiernos daban para asegurarse tranquilidad en la frontera (estas ofertas incluían uniformes y condecoraciones para los jefes, elemento simbólico de la relación de dependencia respecto de la sociedad mestiza).
    Desde luego, Roca fue antes y después de 1879 un coimero insigne y ladrón de tierras y dineros públicos. Para él, la campaña al Desierto fue una lucrativa oportunidad y la aprovechó. Junto con sus oficiales y con sus amigos estancieros.
    Por supuesto, la campaña supuso muertes (¿hay alguna guerra que no?), aunque no hay nada que indique un exterminio masivo. Por el contraro, los testimonios de la época dejan ver un crimen mucho más grave (y contradictorio con la idea del exterminio masivo): la virtual esclavización de las poblaciones aborígenes conquistadas para trabajar en los ingenios, en los obrajes y como personal doméstico.
    Al margen de esta cuestión tan meneada de la expedición de 1879, hay que decir que, si la presidencia de Roca fue la cuna de la oligarquía argentina, esa presidencia y las anteriores de Sarmiento y Avellaneda dieron forma al Estado-nación, lo que (salvadas las maldades cometidas y las monedas apropiadas) constituye un mérito histórico. No hace de Sarmiento, Avellaneda y Roca modelos de conducta moral, pero sí personajes que jugaron un papel histórico progresivo.
    Perdón por la extensión. El tema da para mucho más, pero lo mío ya es abusivo.
    Saludos

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  7. Andreas der Ältere, creo que en realidad no hay una disidencia. Comparto la visión , creo que en los momentos históricos los líderes responden a una necesidad social y la potencian. Creo sin embargo que aunque los partos de las Naciones sean cruentos no implica intentar una mirada crítica , lejos del bronce y el mármol. Por otra parte eso excede las capacidades de mi modesto entender en un pequeño post.Roca en sí mismo, como Perón ,Satlin o Fidel son personajes interesantísimos de analizar, pero es imposible hacerlo sin mirar el conjunto social y sus condiciones históricas.
    Como siempre , bienvenido al quiosco .

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