martes, 15 de marzo de 2011

Japón y la ira divina

Las placas terrestres chocan. El mundo capitalista, ávido de maximizar la tasa de ganancia instala decenas de plantas nucleares en una zona que hace miles de años tiene terremotos y posee un nombre , TSUNAMI, voz de cultura milenaria para nombrar el horror.
Si creyera en Dios, creo que pensaría lo mismo que
Shintaro Ishihara, que declara al terremoto un castigo divino.
La soberbia tecnológica junto con la voracidad capitalista potencian los daños que causan los desastres naturales.

2 comentarios:

  1. Canilla:
    Sin ningún afán de pelearme (además lo q subiste de Mozart es sublime), pero hay algunos datos...:

    1) El desastre de Chernobyl quizá pueda atribuirse en parte a la voracidad. Pero no era capitalista.

    2) Eran ateos filosóficos, también. Por lo menos legalmente. Así que no le correspondía la ira divina.

    3) En Japón, las víctimas del tsunami se cuentan, probablemente, en decenas de miles. Por la radiación, todavía no murió nadie. En el peor de los casos, una fuga radioactiva incontrolada, las víctimas posibles serían a lo sumo una milésima parte de las que provocó allí la naturaleza, sin ninguna ayuda tecnológica.

    Un abrazo

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  2. Don Abel,también hablo de la soberbia tecnológica, que era indudablemente parte del pensamiento técnico de la ex URSS. Que yo me siga considerando filosóficamente un marxista no significa que haya sido ni que sea " pro-soviético". Y la maximización de la tasa de ganancia deja a Japón en el riesgo de tener plantas nucleares (19 creo)en un país que a priori tiene una geografía poco apta para ello. Lo mismo que la localización de las dos plantas californianas. Nuestros propios standards de seguridad no permiten que instalemos plantas en Cuyo, por caso.
    Por lo demás , las víctimas quizá merecen el Lacrimosa del mismo Réquiem, no?.
    La energía y la disputa por los recursos, es me temo, el capítulo que cada vez se pone más tenso en el futuro de nuestra sociedad global. Como en una buena novela de Ballard.

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