miércoles, 4 de abril de 2007

veinticinco años después

Veinticinco años después de aquella tarde del 30 de marzo, recuerdo a Mariano, el hijo colimba de mis vecinos donde trabajavivía por entonces, en Gerli. Alejado de todo, de mi nombre , de mi pasado y de mi futuro.
Increiblemente ya habían pasado casi trescientos jueves, aunque no fueran visibles siempre, y todavía en el barrio se suponía que todo era cierto.
Nos defendían de lo malvado. Hay que aguantar . Todos son iguales, vió ?

Incluso que se podía ganar , con viveza criolla y huevos. Como en la cancha de El Porve.

Los viejos de Mariano seguían comprando el pan a la misma hora. Yo los atendía en el mostrador y trataba de entender como era posible que creyeran.
Cuando volvió, enfermo y roto, la mirada de los padres ya no era de creyentes.
Era desilusión infinita.

Y sin embargo faltaba ese amargo trago final que sumó a los Marianos, a los que no volvieron y a los que se ahogaron a los 30.000 .

Todos ellos presentes, ahora y siempre.

4 comentarios:

  1. Una de las cosas terribles de la guerra de las Malvinas es que al sentirse como una vergüenza, no le dimos a los veteranos el reconocimiento que se merecen. Creo que es una de las deudas que tenemos como sociedad.

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  2. Me recuerda la película Farenheit 9/11 de Michael Moore. La has visto? Es muy recomendable.

    La guerra es una verdadera atrocidad, imposible de defender.

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  3. Viendolo desde la otra orilla, creo que el nacionalismo exacerbado de los argentinos no ha permitido que superen algo que fue tan atroz como las desapariciones de ciudadanos durante la dictadura. Porqué si sobre ese aspecto han logrado encontrar los caminos, en lo que se refiere a las malvinas no lo han hecho ?

    Coincido con laurita, es indefendible.
    Un saludo,

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  4. De Gerli y del Porve y escuchando a Pink Floyd en el 76? En alguna esquina nos habremos cruzado.

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