miércoles, 24 de febrero de 2016

Los Globos amarillos , la billetera y el juez.



¿Que fué lo que pasó?
Esa es la gran pregunta que circula por varios y múltiples circuitos del campo Nac&Pop, de distinta coloratura ideológica y variopinta integración social.
Abundan las críticas post-facto, entre otras cosas porque la crítica siempre se hace post-facto.
Desde este humilde kiosko , donde me paro para tratar de entender la realidad quiero hacer el ejercicio de pensar un poco.
Que Moreno, que el INDEC, que la falta de políticas industriales para las pymes, que la falta de políticas sectoriales para el agro, que la restricción externa, que Aníbal el malo, que la inseguridad , que el narcotráfico .
Todo y nada al mismo tiempo.
Si sólo lo atribuímos a causas económicas caemos en un reduccionismo peligroso e inútil.

Intentando mirar un poco el campo comunicacional, parto de algunas premisas.
Parto de entender que los medios de comunicación construyen las categorías que usamos para comprender lo cotidiano.
Nos dan además la noticia, ése insumo diario de carga informativa para , con esas categorías y no otras armar una visión de la realidad.
Nos dan los caños y las canillas y nos venden el agua.
Pero, ¿ quienes somos las subjetividades, los individuos, a los que nos penetra ese doble movimiento ? ¿ Porque no rechazamos de plano por ejemplo la construcción de la sensación de inseguridad, que estadísticamente es una constante y sin embargo es una vivencia real?

En ese problema, cualquier líder político enfrenta numerosos desafíos personales y la agrupación política a la que representa, si fuera pre existente a ése líder y no una construcción personal, tiene un desafío como agente social.
Desde el punto de vista de la política como acción colectiva, hoy un conjunto de líderes aislados debe producir un discurso con las categorías que propone el poder concentrado. Sea derechas , izquierdas o centros, sea Macri o Altamira, no pueden escapar a tratar los problemas que proponen los medios y en los lenguajes que éstos configuran.
El poder usó durante años a los medios como portavoces. Pero en los últimos treinta años los medios dejaron de ser portavoces para pasar a ser centrales en el sistema del poder.
La tecnología de la información y la lógica de la diversificación económica los ha transformado en jugadores importantes e insoslayables. No sólo producen la ideología del sistema sino que defienden intereses particulares, sectoriales y concretos.

Pero el discurso del poder no está planificado en un cuarto secreto por monjes negros, aunque es problable que algo así ocurra.
En realidad el líder político debe capturar subjetividades individuales en una propuesta que tiene que enfrentar un gran discurso producido por editorialistas, periodistas, panelistas, musicalizadores, maquilladores, iluminadores, movileros, etc, etc ,que todo el tiempo están produciendo un gran efecto de significado que sólo actúa reproduciendo nuestro modo de vida y sin ponerlo bajo una mirada crítica.

En ése sentido, los políticos que representan la reproducción del sistema tienen el aval y acompañamiento tácito al menos de todo el sistema por el que circula esa configuración del sentido . Los  que proponen una mirada diferente ( si mejor o peor es cuestión de subjetividades) deben enfrentar ese discurso de la video política como diría el recientemente fallecido Don Umberto  en un enfrentamiento asimétrico y  además, dentro de un campo , el Nac&Pop, cuyo interior siempre tiene en disputa la construcción del liderazgo.

El poder concentrado tiene un programa no escrito y coherencia de fines , lo que sólo hace variar grados de metodología.
Billetera mata galán y hacerse amigo del juez son aforismos que definen el ejercicio del poder.
Los intentos de oposición , de Grecia a Argentina, pasando por Brasil ,Bolivia o Venezuela, nunca logran sostener demasiado tiempo la representación que construyen, lo que evidencia una debilidad estructural que deberemos replantearnos.

Ahí tenemos un desafío a largo plazo si es que queremos ir por la vía de la democracia radical como diría Don Laclau.
Otra cosa , es otra cosa.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario