lunes, 30 de marzo de 2009

Inseguridad

Empieza un período de lucha política, de tensiones, de discursos crispados.
Seguramente discutir de política en este lugarcito del mundo alejado de las comodidades del primero tiene otro texto. Otras palabras y otras voces.
No es lo mismo estar acostumbrado a que el tren de las “y veintidós“ pase puntual y nos deje justo en las puertas de nuestra fábrica en Heidelberg donde uno es un sencillo obrero de la industria gráfica , que habitar en algún lugar del conurbano, ahí donde con suerte existe el ripio mejorado y con mucha más suerte aún (si tiene trabajo) el obrero se levanta a las 4 para llegar al turno de las 6.
Desde que vivimos en este lugar del mundo, donde la violencia y la inseguridad imperan en nuestras historias ya sea por la falta de inclusión social, por la ausencia de políticas de salud y educación , la resolución de estos problemas se manifiestan en luchas y en tensiones que no tienen que ser agradables , urbanamente cómodas.
Somos feos , sucios y malos y que Scola me perdone por afanarle el título y usarlo como un significante vacío al que le doy otro contenido.
En esos lugares abandonados, el Estado es también otra cosa para los que viven ahí. A lo sumo es el poronga del barrio que labura en la Municipalidad y tiene el contacto para conseguir las chapas. Y es la necesidad la que hace que surjan círculos de madres que se juntan a darles de comer a los pibes. Ahí descubren que eso les da un poder de negociación por la bolsa de arroz. Ninguno de esos leyó a Deleuze, es la práctica la que les permite interpelar al poder. Y se negocia, votos por bolsa o chapas.
No es lo mejor.
Pero es de esa forma, impura y complicada, de donde parten las construcciones de relaciones sociales que conforman parte de nuestra sociedad, sus costumbres políticas, sus discursos.
Hoy el diario que toma la voz del un sector del agro para construir una oposición ideológica enfrentando a un Gobierno que intenta partir una pequeñísima parte de los negocios de un sector financiero ( y probablemente los huesos de Noble se estén sacudiendo en su tumba ) explicita lo que se viene.

“(… )El ingrediente que tal vez entre a tallar con fuerza es la "inseguridad". El descontento o el temor de la población puede terminar desviando votos para quien tenga un mensaje más convincente. La crisis económica también puede hacer lo suyo, sobre todo en los sectores donde el trabajo informal es la regla y no la excepción. (…) “

Se viene la inseguridad para rato.

6 comentarios:

  1. Estimado Canilla.

    Bien por el ejemplo de Scola; la “inseguridad como estética” es contraproducente políticamente; los pibes chorros no son los motochorros.
    Si no estuvieran tan mal electoralmente estarían pidiendo a los gritos que copiemos a Río de Janeiro.
    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1113574&pid=6128936&toi=6256
    Un abrazo

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  2. La inseguridad llevará años de resolverse, entendiendo a los inseguros como a los chicos que viven entre ratas y vuelan su cabeza con un paco de 2 pesos.
    Pero se resolverá - cargándose una generación, claro-.

    La inseguridad de los ricos llevará poco en resolverse si De Narvaez tuviese chance de ganar y, ahí sí, cargándose cuatro generaciones.

    Por suerte de las dos opciones trinfará la primera.

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  3. Hola, yo tuve la enorme experiencia de tener un hermano médico que vivió en Villa Caraza. El se hizo una casa bastante buena, pero la hizo los domingos a mano, cargando ladrillos, vestido de albañil, ayudado por la gente que lo idolatraba. Nunca le puso revoque fino al frente, era la estética del barrio, como que no había ninguna necesidad. Yo fui conociendo a los vecinos, desdentados, panzones, sudados y grasientos, con esas sonrisas agujereadas y los pelos engrasados, con la frente pequeña y cabellera abundante aún con canas. Hace mucho que mi hermano se fue después del divorcio en que tuvo que vender la casa y venirse a la capital. Extraño esas personas, solidarias, respetuosas, inocentes, que dan el alma por quien le tira una migaja. Porque una migaja es mucho mejor que sólo el desprecio por su estética, que ofende a los bellos ojos de los "buenos lindos y limpios".

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  4. Me parece importante ocuparse de la inseguridad, y dejar el maniqueismo.En Grand Bourg asaltan todos los días los micros desvencijados en que viajan los laburantes de la construccion al centro, les afanan las monedas del viaje, las zapatillas, y son sus propios vecinos. Uno de los problemas,a mi entender, es el valor del trabajo. Hay familias en las que 3 generaciones de hombres no han tenido un laburo estable, no tienen la "cultura" del trabajo, no por voluntad, obviamente. Cualquiera de nosotros se hubiese sorprendido si nuestro padre no se levantaba todos los días para trabajar. Sucede que hay chicos que nunca lo vieron. Por lo tanto,habia que conseguir el morfi de cualquier manera, y esto se fue naturalizando. Preguntarle a un chico qué quiere ser cuando sea grande, y que te responda "jefe de familia para el plan" es un dolor de ovarios que dura varios días, pero qué pretendemos que diga? que quiere ser ingeniero? Sí, el estado llega a los sectores populares bajo la forma de bolsa de arroz, mala educacion y mala salud, policía corrupta... Empezar a pedir que el estado llegue con mejor educacion, salud, planes inclusivos, obras publicas que se traducen en puestos de trabajo es pedir mayor seguridad para todos, y es nuestro derecho y obligación hacerlo (no cascoteando por fuera del estado, sino haciendonos cargo cada uno de su parte)

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  5. La cuestión de la inseguridad parece haber mejorado en razón inversa al aumento de casos de dengue. Por lo menos, eso se desprende de la lectura de los diarios de los últimos días (y programas de televisión y radio, claro).

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  6. Yo diría que la inseguridad no es de los ricos ni de los pobres, lamentablemente es de todos.
    Los chicos se arruinan con el paco no porque sean pobres, sino porque hay otros que se hacen ricos con el paco. Y no nos olvidemos que está la inseguridad no provocada por la pobreza sino por gente que cuenta con medios tecnológicos y apoyo logístico y vaya a saber de qué tipo, las salideras bancarias, los secuestradores "express", los secuestros de chicas para prostituirlas y una serie de flagelos como las violaciones, la violencia familiar, la violencia escolar o de tribus urbanas. El delito (que debe resolver el gobierno) está relacionado con la pobreza (que debe resolver el gobierno). La violencia y el crimen (que debe resolver el gobierno) no es sólo por la pobreza. La solución más fácil es negar el problema o declararlo como insoluble.

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